Hubo un momento en el que comprendí que estaba construyendo una vida que no quería vivir.
Como muchas personas, perseguía metas pensando que, cuando las alcanzara, por fin encontraría la felicidad. Pero descubrí que el verdadero cambio no comenzaba al conseguir más cosas, sino al transformar la persona en la que me estaba convirtiendo.
Fue entonces cuando decidí iniciar un camino de búsqueda y transformación. Empecé a estudiar la mente, la espiritualidad, la fe, el propósito y todo aquello que pudiera ayudarme a entender cómo construir una vida con mayor libertad, paz y sentido.
Con el tiempo comprendí que no basta con cambiar lo que hacemos; primero debemos cambiar la forma en que pensamos, creemos y vivimos.